Estos insectos tienen un mejor desempeño que perros entrenados para detectar esta enfermedad.
Las hormigas fueron sometidas a protocolos de aprendizaje en laboratorio en los que asociaban un olor a una recompensa (una gota de agua azucarada). En una primera sesión de entrenamiento la hormiga “se paseaba libremente hasta que se topaba con una gota de agua azucarada. Mientras la bebía, olfateaba el ambiente (con sus antenas) impregnado con un olor particular” explica el investigador.
Un equipo de científicos franceses consiguió entrenar a hormigas para detectar el cáncer, una tarea que era comúnmente asociada a otro tipo de animales con un olfato más desarrollado, como los perros. El estudio se publicó en la revista iScience y su principal autor es Baptiste Piqueret.
El científico, según la agencia de noticias AFP, eligió la especie de hormiga más común en el hemisferio norte, Formica fusca, para realizar el experimento. Estos insectos utilizan su poderoso sentido del olfato, que va ligado con sus antenas, para sus tareas diarias y que aprende rápidamente.
En la etapa siguiente el insecto tenía la opción de ir hacia un lugar con el olor que había aprendido y hacia otro con un olor diferente, esta vez sin gota de agua azucarada. “Si la hormiga había aprendido correctamente, pasaba mucho más tiempo merodeando cerca del olor asociado al agua azucarada, buscando la recompensa”, indica.
Esas pruebas fueron realizadas con olores de células humanas sanas y de células cancerígenas (producidas por un cáncer de ovario) para comprobar si las hormigas aprendían a diferenciarlas. Y luego con dos células enfermas (de cáncer de seno) para ver si los insectos diferenciaban entre dos subtipos de cáncer.



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